Habitantes del camino. Día 2

Zacatecas – Guanajuato

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Aprovechamos las primeras horas de este día para descansar un poco más, así que se nos hace tarde y abandonamos el hotel a eso de las once del día, y para nuestra sorpresa, está haciendo frío en esta mañana, cuando no consideramos traer para el viaje suéter alguno, salvo el forro térmico de la chamarra de Ruth… Batallé un poco para poner la moto justo frente al hotel, pero cargamos nuestras cosas, nos sorprendimos de como los zacatecanos andan en playera con este frío y nos dirigimos al centro a buscar algún lugar para comer. Ahora con menos personas y automóviles es mas sencillo desplazarse por aquí, además no hay calles cerradas al paso vehicular y encontramos un sitio que yo ya había visto en nuestra caminata nocturna: La Cantera. Es un establecimiento agradable, por dentro es una especie de bóveda en forma de arco hecha con cantera, me recordó al bar El Túnel, en Durango. Desayunamos una deliciosa sopa mixteca, con alto contenido en vitaminas, minerales, proteínas y reforzado con una buena dosis de tortillas para enfrentar de mejor manera el viaje que nos espera hasta Guanajuato.

Con los grandes... (©Ruth Rivera)
Con los grandes... (©Ruth Rivera)

Ahora nos dirigimos a buscar la salida de Zacatecas. Mi plan es sencillo: tomar la avenida central que cruza esta bella ciudad y ya, eso nos llevará sin complicaciones a la salida. Pero, las cosas no siempre salen como uno se las plantea, pues al dirigirnos por simple orientación rumbo a dicha avenida, llegamos a un extraño entronque que pasa por arriba de la misma y no encontramos algún acceso para incorporarnos, así que solo seguimos por la calle que acabamos de tomar, de pronto pasamos por la zona de la Central Camionera y a partir de aquí pudimos tomar el camino correcto, pero por alguna extraña razón enfilamos por una calle que primero sube ligeramente y luego en una bajada tipo montaña rusa nos sacó a algunos fraccionamientos, luego estábamos en una carretera de curvas totalmente desconocida para mí, voy con mucho cuidado, pues se nota que en varios sitios hay tierra suelta y en la zona se ven varias minas antiguas.

Plaza Bicentenario (©Ruth Rivera)
Plaza Bicentenario (©Ruth Rivera)
Acueducto de Zacatecas (©Ruth Rivera)
Acueducto de Zacatecas (©Ruth Rivera)
Nos faltó tiempo para tomar fotos en Zacatecas (©Ruth Rivera)
Nos faltó tiempo para tomar fotos en Zacatecas (©Ruth Rivera)

Me comienzo a inquietar, pues ya es tarde y no estoy seguro de que vamos por buen camino, pues el señalamiento hace tiempo dejó de hacerse presente. De pronto llegamos a una glorieta, sí hay letreros pero ninguno habla sobre Guadalupe, Aguascalientes o Zacatecas, sino poblaciones de la zona, así que nos detenemos con un señor que vende algo en un solitario paraje, ni siquiera supimos que ofrecía dentro de una hielera, simplemente nos orientó y tomamos por esa glorieta a la izquierda. Pasamos por un puente y después siguiendo sus indicaciones ya estábamos en esa avenida que cruza Zacatecas, ya francamente de salida, únicamente aceleramos para dejar atrás los últimos asentamientos de esta ciudad. Vaya que fue una aventura salir, pero bueno, ahora tomamos un pequeño descanso en una gasolinera y decidimos continuar por la carretera libre hasta Aguascalientes.

¿Ipod, celular o viento?
¿Ipod, celular o viento?

Al principio rodamos por una carretera libre de cuatro carriles, no hay mucho tráfico, pero el intenso viento de pronto nos descontrola, aunque no hace falta mucho tiempo para habituarnos y así, rodar sin sobresaltos por este motivo. Más adelante la carretera se reduce hasta dos carriles con sus acotamientos, resultando aún así suficientemente segura. Ruth se entretiene tomando fotos en movimiento. Pasamos por Ojocaliente, un pueblo tranquilo y cerca del cual hay abundantes viñedos. Me gustaría buscar algún lugar donde probar los vinos que se producen en la región, pero al menos desde la carretera no se ve señal alguna que nos invite a esto, y no quiero gastar tiempo en eso pues ya vamos un poco tarde…

En Ojocaliente (©Ruth Rivera)
En Ojocaliente (©Ruth Rivera)
¿Y los viñedos?
¿Y los viñedos?

En Esteban S. Castorena descubrimos un pueblo limpísimo, con una imagen impecable y bellas casas. Talvez no le alcanza para ser considerado Pueblo Mágico, pero sin duda guarda un encanto especial que invita a conocerlo.

Esteban S. Castorena (©Ruth Rivera)
Esteban S. Castorena (©Ruth Rivera)

Más adelante pasamos tranquilamente por Luis Moya, hay varios topes suaves que ayudan a circular agradablemente a velocidad moderada. Vemos una placita agradable, frente a la cual hay una iglesia de buen aspecto. Sólo nos detenemos rápidamente a tomar algunas fotos y continuamos. La carretera sigue un tanto monótona, es lo que no me gusta del bajío, pues las rectas abundan así como los terrenos planos, hasta que de pronto nos incorporamos a la autopista que viene de Zacatecas y ahora si tengo que concentrarme en rodar a una velocidad acorde al resto del tráfico (de 90 a 100 km/hr), lo cual no siempre es posible, pero esto no tiene que ser así por mucho tiempo, pues la autopista está en mantenimiento, por lo cual uno de sus sentidos está cerrado y circulamos en dos carriles al ritmo de los camiones o autos mas lentos.

Nosotros (©Ruth Rivera)
Nosotros (©Ruth Rivera)
¡Tanto escándalo! (©Ruth Rivera)
¡Tanto escándalo! (©Ruth Rivera)

Luego de que una abeja inocente me picó y provocó mi exagerada escandalización, y de que Ruth se divirtiera ante mis drásticos métodos como sacar el aguijón con ayuda de la navaja de mi multiherramienta, pero también pude disfrutar de los amorosos cuidados de mi enfermera principal, llegamos a Aguascalientes y de inmediato ella nota que se trata de una ciudad grande, le explico que conozco una forma fácil y rápida de cruzarla, pero desafortunadamente hay obras en la ciudad y tenemos que desviarnos por uno de los anillos periféricos. Bueno, esto no es tan malo, pues dichos anillos tienen sus semáforos sincronizados totalmente, así que circulando a la velocidad máxima permitida se puede avanzar casi sin pausas. Solamente en algunas cuadras el tráfico se intensifica, pero jamás llega a ser lento nuestro avance. Sólo que de pronto nos tocan varios rojos consecutivos, y al estar el sol en su máxima altura, el calor se siente muy fuerte, sobre todo el que nos transmiten los carros y autobuses…

Mucha gente...
Mucha gente...
Anillo periférico de Aguascalientes (©Ruth Rivera)
Anillo periférico de Aguascalientes (©Ruth Rivera)

Me alegré, pues de pronto me di cuenta que ya tomaríamos la salida de Aguascalientes, pero nos llevamos la no muy grata sorpresa de que había un congestionamiento vial, así que por algunos kilómetros circulamos a vuelta de rueda, pero aprovechando el reducido ancho de Suzuki (con todo y que trae alforjas), de manera segura nos metemos entre los enlatados hasta llegar al punto del embotellamiento. Ahí vemos la mala forma de manejar de los hidrocálidos en situaciones estresantes, pues muchos cruzan el semáforo aún cuando es obvio que el tráfico existente no los dejará pasar, pero que sin duda estorbarán a los vehículos que vienen de la avenida que se incorpora, provocando así un inútil doble embotellamiento. Pacientemente trato de pasar, pero como veo que los automóviles no avanzan, vemos un carril de la derecha por donde no circula nadie y nos vamos por ahí, hasta que llegamos a la zona de re-pavimentación y, en un espacio que deja una lenta camioneta, nos introducimos ágilmente ahorrándonos así varios minutos.

Carencia de cultura vial... (©Ruth Rivera)
Carencia de cultura vial... (©Ruth Rivera)

Ya dejando atrás Aguascalientes nos detenemos a descansar y cargar gasolina, además de que comemos algunos granos de nuestra reserva. Un perro llega para hacernos compañía, se veía de raza y no tan descuidado, pero nos sorprendimos al no ver alguna persona que pudiera ser su dueño… Aquí el cansancio ya es notable, aunque en otras ocasiones he rodado en un mismo día muchos más kilómetros que hoy, la verdad es que ambos ya tenemos ganas de descansar, pero eso a mi no me inquieta, pues llegaremos a Guanajuato y tengo la certeza de que a Ruth le gustará tanto para al menos pasar un día más conociendo ese bello lugar… Con un poco de indecisión, pero con toda nuestra intención continuamos nuestro camino.

Esta vez no habrá autopista... (©Ruth Rivera)
Esta vez no habrá autopista... (©Ruth Rivera)

Al principio rodamos por la autopista, pero pasando el aeropuerto la tenemos que dejar en un entronque. Al llegar a él veo dos salidas distintas, pero como vamos a una velocidad correcta decido tomar la primera que además nos lleva por un pequeño túnel, no tan espectacular como el de Zacatecas, pero incluso Ruth se prepara para tomar una foto cuando de pronto ¡demonios!, había un gran bache que no alcancé a ver a tiempo y que nos descontroló un poco, afortunadamente no íbamos muy rápido y no pasó del susto. Esto es un llamado a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes de Aguascalientes para reparar este bache o al menos para clausurar esa incorporación de la autopista a la carretera libre, pues hay otra que tiene el mismo objetivo, que además se ve en mejores condiciones…

Efecto bache sorpresivo (©Ruth Rivera)
Efecto bache sorpresivo (©Ruth Rivera)
Pudo ser peor... (©Ruth Rivera)
Pudo ser peor... (©Ruth Rivera)

Como todo el camino hasta ahora, ésta carretera libre Aguascalientes – León me es conocida, así que podemos ir a buen paso según lo permite el fuerte viento y repentinos remolinos. En alguna parte entre Encarnación de Díaz y Lagos de Moreno nos toca rodar detrás de un camión que transporta algún tipo de pastura para el ganado. Desde que lo veníamos alcanzando me había dado cuenta de que soltaba muchas hebras, y ya cuando estamos detrás suyo todas éstas van cayendo directamente sobre mi chamarra… El olor es malo, y desgraciadamente tardamos mucho en poder rebasarlo pues no va demasiado lento. Pasamos Lagos de Moreno por el libramiento, y le presumí a Ruth el crucero donde me despedí de Motoso y Luz hace mas de un año. Llegamos a la ermita relativa a El Señor del Camino y nos detuvimos a descansar un poco.

Ermita de pechito blanco
Ermita de pechito blanco
Ermita de El Señor del Camino
Ermita de El Señor del Camino
María Elena Ruíz Esparza y Gral. Ismael Torres Romo
María Elena Ruíz Esparza y Gral. Ismael Torres Romo
¡Gracias! (©Ruth Rivera)
¡Gracias! (©Ruth Rivera)

Desde esas zonas puedo ver la Mesa del Llano, así que de inmediato recordé cuando Motoso subió ahí y pudo platicar con un señor que ama ese sitio, además de admirar la espectacular vista desde ese punto al que pocos se atreven. Rápidamente llegamos a León, ya en el estado de Guanajuato, y lo cruzamos por el Blvd. Morelos que va por la zona norte de la ciudad, y el cual me era completamente desconocido. Vemos mas al norte un gran cuerpo de agua, posiblemente la presa del Parque Metropolitano (presa del Palote, como Motoso me aclaró al finalizar este viaje, donde se quedó una hacienda bajo el agua, y cuando baja el nivel se alcanzan a ver las ruinas). Yo descubro una parte de la ciudad que me es agradable y Ruth se lleva una grata impresión, le gusta tanto que sugiere quedarnos ahí para conocer. Yo no estoy de acuerdo, pues estoy seguro que Guanajuato le agradará aún mas. De cualquier modo, no deja de admirarse de los circuitos especiales para ciclistas, los cuales pueden rodar gracias a esas protecciones con completa seguridad por este bulevar tan transitado. También vemos mucha vegetación y por si fuera poco, de pronto nos sorprenden unas antenas de telefonía móvil camuflajeada al modo europeo, disfrazadas de pino y palmera…

Armonía visual (©Ruth Rivera)
Armonía visual (©Ruth Rivera)
¿Es necesario? (©Ruth Rivera)
¿Es necesario? (©Ruth Rivera)
En León sí se les respeta (©Ruth Rivera)
En León sí se les respeta (©Ruth Rivera)

Guiándonos fácilmente con los letreros logramos salir de León por un puente vehicular que yo vi desde que estaba en construcción hace unos cinco años, y también pude pasar debajo de él. Ya en carretera nos detenemos a descansar saliendo de la ciudad (realmente jamás salimos, simplemente es donde hay mas industria que casas u hoteles), de nuevo notamos nuestro cansancio pero no hay dudas, hoy llegaremos hasta Guanajuato. Aprovecho para comunicarme con Romano y vemos la posibilidad de encontrarnos en la salida de Silao ya rumbo a Guanajuato. Veo que se va haciendo tarde, no nos queda mucha luz y aunque el mapa dice que ya no nos falta mucho para nuestro destino, me pongo un poco nervioso, pues no me gustaría rodar de noche en este viaje, al menos no en carretera. Así que tomamos la autopista libre, esa por donde antes rodé en compañía de Almighty, Motoso, Beto y Frogger rumbo a Querétaro. Sí hay tráfico, pero es moderado y la mayoría de los automovilistas van a ritmo tranquilo. Allá a lo lejos, a nuestra izquierda se ve el cerro del Cubilete con el Cristo Rey en la cima, se lo muestro a Ruth y mentalmente hago el plan de ir ahí al día siguiente.

Allá arriba, el Cubilete (©Ruth Rivera)
Allá arriba, el Cubilete (©Ruth Rivera)

No estoy acostumbrado a rodar por aquí, así que al tomar la desviación rumbo a Guanajuato a la altura de Silao me confundo un poco, no estoy seguro de que vamos bien, pero ya pronto comienzo a reconocer el camino por donde rodamos Mez, Almighty, Motoso y yo regresando de Guanajuato a León. En todo ese trayecto no vi a Romano, quien supuse que ya estaría esperándonos pues nos demoramos un poco, decidí continuar rumbo a Guanajuato por la autopista pues ya no nos quedaba mucho tiempo de luz natural…

Romano no aparece (©Ruth Rivera)
Romano no aparece (©Ruth Rivera)

Es una delicia volver a rodar por esta ruta donde por mera casualidad le tomé una foto a Stephen, pero sobre todo por aquel golpe que Motoso se llevó con la pluma de la caseta, bueno, en realidad no por el golpe, sino por todas las risas y carcajadas que nos provocó aquel suceso… La autopista es de subida, por lo cual vamos a ritmo tranquilo, en un promedio de 80 km/hr para no forzar a Suzuki. Voy viendo constantemente los espejos retrovisores por si Romano nos alcanza, pero no sucede así… Casi no hay autos circulando por aquí, pero un auto que transitaba por el carril derecho de pronto va cambiando al izquierdo sin previo aviso, interrumpiendo a otro que venía mas rápido por el izquierdo, sin comentarios… Llegamos a la caseta de esta autopista, ya para entrar a Guanajuato, veo un mensaje de Romano donde dice que se ponchó y buscará una vulcanizadora, así que lo esperamos un poco, pero luego dice que se tardará un poco mas. Decido mejor llegar a Guanajuato y dejar la visita para cuando abandonemos esa ciudad, así se lo hago saber y quedamos de acuerdo.

Todo (©Ruth Rivera)
Todo (©Ruth Rivera)
Algo bueno nos espera mañana...
Algo bueno nos espera mañana...

En un tramo de carretera cercano a una glorieta no alcanzo a ver un tope y lo tomamos a alta velocidad, afortunadamente éste no es tan grande y no nos descontrola excesivamente. Nos detenemos momentáneamente en un semáforo, y mientras la luz roja está encendida, un acróbata bastante hábil nos entretiene y no podemos dejar de apoyarlo para pasar el día, al menos por hoy… Rápidamente encontramos el primer túnel y lo atravesamos, llegamos a Guanajuato ya de noche, lo cual no deja lucir sus calles al máximo como hubiese deseado y temo que Ruth se lleve una decepción. Otra vez toca buscar hotel, primero veo el Real de Minas, pero sin llegar a preguntar deduzco que se sale de nuestro presupuesto, así que nos dirigimos al centro a buscar otras opciones. Vemos muchos hoteles y posadas, pero ninguno tiene estacionamiento, así que infructuosamente buscamos una caseta de información turística mientras deleitado, escucho el sonido de Suzuki retumbar en los oscuros túneles.

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Finalmente encontramos un módulo de información turística, al parecer no es de la Secretaría de Turismo, sino uno privado dedicado a recorridos turísticos, de cualquier modo pedimos informes y nos dan el dato de un hotel que es nuevo y está bien ubicado, así que hacia allí nos dirigimos, con la consigna de buscar alguna otra opción en el trayecto. Rodamos por calles angostas saturadas de autos. El tráfico no es excesivamente lento, pero sí se llega a detener completamente por instantes, a lo cual, si le sumamos el cansancio que traemos, nos incomoda un poco…

Llegamos al hotel Camino de Villaseca y pagamos una noche pese a ser ligeramente elevado el precio, pero finalmente lo hacemos pues tiene buena apariencia y no teníamos la certidumbre de otra opción mas económica, solamente un hotel al cual no llegamos a preguntar. Nos bañamos, dejamos las cosas y a Suzuki y salimos caminando a buscar algo de cenar, pues yo ya tenía demasiada hambre… Primero cruzamos el largo túnel que nos separa del centro histórico, rápidamente me ubiqué y nos dirigimos simplemente rumbo al Teatro Juárez, por donde podríamos encontrar alguna opción para cenar. Ruth va descubriendo la ciudad y la primera impresión es favorable, encuentra muchas manifestaciones culturales, gente interesante y todo enmarcado por las bellas calles y casas que nos rodean… Encontramos una pequeña pizzería donde disfrutamos dos rebanadas de pizza, vegetariana obviamente, antes de continuar caminando por calles que invitan a enamorarse, hasta que de plano el cansancio nos gana y decidimos regresar y dar por terminado este día, para mañana con energías renovadas, explorar Guanajuato. Todavía en el hotel considero una pequeña alternativa al viaje, y es rodar hacia Xilitla, así que saco distancias y analizamos las posibilidades, queda en tentativa y mañana podremos decidir si continuar a Xilitla o al sur…

Distancia recorrida este día: 319km

©Aarón Martínez, Todos los derechos reservados

Click aquí para la continuación de este viaje…

6 thoughts on “Habitantes del camino. Día 2

  1. Ahhh que bonito es lo bonito…solo te falto quedarte un rato mas en Leon, pero ya habra tiempo, reconosco que Guanajuato les ofrece mas y hacen falta semanas para ver todo lo que vale la pena.

  2. Y el GPS apa? Sé que usamos lo que nos acomoda, lo que está a nuestra posibilidades, pero no hay pensando en tener un GPS, ya no es cuestión de lujo, una herramienta importante, tanto como un mapa, como una llave, como agua para hidratarte, sin duda ayudan a la hora de buscar una salida, Si ya sé que me dirás “que ya no podrás hacer chalar con las personas” que ya no tendrás ese pretexto para hacer platica con un persona desconocida, pero esto no le quita lo valiosa ayuda que te puede dar un GPS.

    Pueblo mágico, recuerdo a Bernal en Querétaro, le dicen pueblo mágico, peor lo único que veo en ese pueblo mágico es una piedrota, vendedores de playeras y fachadas bien arregladas, ya por esto es pueblo mágico, que para mí NO tiene nada de mágico, en cambio este que nos reseñas da más aire de Mágico.

    Al segundo día y ya tan lejos de su ciudad de origen es bien fácil no? La verdad es que NO, cansa mucho rodar con mochila, el peso marca diferencia y aporta cansancio a la ruta, por cierto hay que ir por otra pizza como la de hace ya un ratote no he probada una de ese nivel.

    El segundo día daba para más sin duda, de todos modos llegaron de noche, te doy un consejo “escucha el consejo de tu mujer” y con esto no te estoy diciendo que seas mandilón o que sigas al pie de la letra lo que la mujer diga, sino que debes en cuando debes hacer caso de lo que sale de sus labios, este día pudo ser un poco más nutrido.

    1. Fíjate que precisamente si tenía el GPS en el celular que me vendiste, pero no soportó la presión de dormirme sobre el en una noche de campamento y el frío del día siguiente… El celular que actualmente uso no llega a GPS pues muy apenas tiene teclado QWERTY y wifi jaja, pero bueno, ya algún día, con una situación económica mas holgada podría permitirme de nuevo un celular con GPS, para casos como este donde no encontrábamos la salida pensada de Zacatecas.

      Concuerdo contigo, los pueblos mágicos deben ganarse ese título a pulso, por su auténtica esencia y no por fachadas de cascarón, como viene sucediendo con Durango :S

      Vamos por unas pizzas, pero ahora que vengas te llevamos a Corleone, a ver que tal te parece… Tú bien sabes que puede llegar a ser cansado viajar dos sobre una moto, y mas cargados a tope con equipaje, pues que siga este viaje rodada a rodada.

      Eso sí, procuro muchas veces si no es que siempre escuchar a Ruth, pero en este viaje y en los momentos de stress y cansancio al llegar a Guanajuato que no encontrábamos hospedaje, de pronto los ánimos no fueron los mejores… Voy aprendiendo la lección jeje

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